Mi forma de trabajar parte de algo sencillo:
el cuerpo es la puerta de entrada,
el silencio es el fondo,
y la vida cotidiana es el lugar donde todo se encarna.
Acompaño procesos donde el cuerpo vuelve a sentirse casa y la persona puede escucharse desde dentro. Trabajo desde la presencia y la escucha, confiando en el cuerpo como lenguaje.
A veces la conexión es corporal, a veces es el silencio, a veces una zona concreta como la pelvis o la mandíbula. No son caminos distintos, sino puertas diferentes hacia un mismo territorio: volver a una misma y aprender a habitar la vida desde una escucha real.
Toda una vida tratando de ser suficiente
Y ahora…sólo trato de ser.
No sé muy bien cómo contar esto.
