MASAJES PERSONALIZADOS

En casos como el de los masajes, se puede emplear muchas palabras...pero nada como experimentarlo por ti misma o mismo.

Puedes contactarme a través de 651537089 o info@danzalavida.es. Estaré encantada de recibirte y ser partícipe, ya sea por un breve instante o un largo recorrido, de esta danza de la vida.

El masaje Sistema Río Abierto tiene por particularidad no tener una particularidad. Queda extraño decir esto...Voy a explicarlo desde el caminar de los 10 años de práctica profesional y aprendizaje de diversas técnicas.

Se escucha la necesidad del cuerpo del otro, se observa la historia que cuenta ese cuerpo, se atiende la llamada desde la intuición, la sensibilidad de las manos y la experiencia.

Se acompaña mucho de la respiración e incluso de pequeños sonidos que salen de lo espontáneo del momento. Esto ayuda mucho a darle salida a esa energía concentrada que quizás se vuelve incómoda porque no le hemos dado espacio ni lugar para expresarse.

Es una danza de a dos, no hay uno que recibe y el otro que da, en sentido amplio de la expresión; se crea un intercambio, un diálogo personal y único, porque no hay dos cuerpos iguales y no hay dos instantes iguales.

La diferencia con otros tipos de masajes es que no parto de un protocolo sino que el masaje que recibes es personalizado, ajustado a tus necesidades ya sean físicas y/o emocionales del momento o del proceso, si es a lo que vienes.

Lo que he observado de mis clientes, que mantienen una continuidad, es que aprenden a relajarse, a entregar el peso de su cuerpo a la camilla, y por lo tanto a la tierra, a confiar en poder ser sostenido y acompañado por unas manos que se vuelven conocidas y familiares pero que ofrecen un acompañamiento respetuoso y profesional.

Aprenden a respirar la molestia, a ser acompañados desde ahí, sin juicio, con curiosidad, queriendo escuchar qué nos quiere decir el cuerpo, escuchando sus propias necesidades, afinando su percepción corporal y su relación psico-emocional.

En el día a día ponen más atención a su postura erguida; a cómo colocan su peso del cuerpo en relación a los pies y a la gravedad, esa "cosa" con la que lidiamos desde que queremos ponernos de pie cuando somos bebés. Amplían la conciencia en el día a día, observan de manera clara cómo crean la tensión y tienen más herramientas para "soltarla", ya sea a través de entregarla a la tierra o respirando.